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Editorial


Gabriel Pilonieta-Blanco



Las elecciones del 4 de noviembre han sido calificadas como la barrida, la ola republicana.

Ya hemos visto que la conducta republicana en los últimos tiempos ha sido oponerse a cualquier cosa que Obama propusiera, y al parecer les funcionó como para lograr la mayoría del congreso; pero ahora viene lo bueno, cuando ya oponerse no sirve de nada sino que hay que hacer.

El sabor de la victoria no necesariamente se traduce en ofertas concretas de acción política coherente. El olor a silla presidencial no es más que eso, un espejismo en medio del desierto de propuestas.

Según entiendo el ala dura de los ganadores quieren abolir el IRS, la oficina de control ambiental EPA, el Departamento de Educación, reducir la regulaciones bancarias que fueron implementadas luego del desastre de Wall Street en el 2008 e incluso eliminar o quitarle los fondos al Obamacare, pero lo que todos quisiéramos ver son propuestas tangibles.

Como lo pone un amigo cercano, ahora es cuando se les pone dura la cosa, en el momento de hacer algo para que la economía avance y dejar de perder el tiempo, oponiéndose a todo lo que se presente. La única acción que le queda al presidente, según lo entiendo, es usar el poder del veto.

En alguna parte leí que para las elecciones del 2016 los republicanos tienen ahora un incentivo para promulgar una ley de inmigración para cortejar a los votantes de la minoría. El analista Stephen Yale-Loehr, profesor de Derecho de Cornell y coautor de un tratado de la ley de inmigración de 20 volúmenes asegura que "Sólo el 16 por ciento de los republicanos de la Cámara representan distritos en los que los latinos representan el 20 por ciento o más de la población. En el corto plazo, para conservar sus puestos, muchos republicanos de la Cámara han rehuido la reforma migratoria. Éste no fue un tema en las elecciones de medio término. Para su supervivencia nacional a largo plazo, sin embargo, los republicanos estarán en mejor posición si pasan la reforma migratoria, compitiendo así por los corazones y las mentes de los votantes a quienes ese proyecto de ley va a beneficiar. En la elección presidencial de 2012, el 71 por ciento de los hispanos y el 73 por ciento de los votantes asiáticos votaron demócrata. Los republicanos no quieren que eso suceda de nuevo.”

"Los líderes republicanos ya han reconocido que necesitan aprobar proyectos de ley bipartidistas para quedarse en el poder. El Presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, ha dicho en repetidas ocasiones que algún tipo de proyecto de ley de inmigración debería ser aprobada.”

"Siendo las minorías un porcentaje cada vez mayor de los votantes, ambas partes saben que tienen que arreglar nuestro sistema de inmigración. Si no lo hacen antes de 2016, esto podría lastimar a los dos partidos políticos".

Según los comentarios que hemos leído a horas de conocerse los resultados, el análisis de este profesor de Cornell parece tener sentido, por más que vayan en contra corriente de lo que la mayoría de los “expertos” asegura: que la reforma de la ley de inmigración no tiene futuro. Creo que en verdad ha llegado la hora de hacer, de actuar.

No olvidemos que las olas van y vienen.




Editorial

The elections of November 4th have been classified as the sweep, the Republican wave.

We have already seen that the Republican behavior in recent times has been to oppose anything Obama proposed, and apparently it worked for them to obtain the majority of Congress, but now comes the good part, when opposing is useless but things must be done.

The taste of victory does not necessarily translate into concrete offers of coherent political action. The smell of the presidential chair is just that, a mirage in the midst of the desert of proposals.

I understand the hardline of the winners want to abolish the IRS, the Environmental Protection Agency -EPA, the Department of Education, reduce banking regulations that were implemented after the Wall Street disaster in 2008 and even eliminate or defund Obamacare, but what we all want to see are tangible proposals.

As a close friend put it, now is when things get hard, it’s the time to do something for the economy to advance and to stop wasting time opposing everything that comes along. The only action left to the President, as I understand it, is to use the power of veto. Oppose the opposition.

Somewhere I read that for the 2016 elections the Republicans now have an incentive to enact an immigration law to woo minority voters. The analyst Stephen Yale-Loehr, Cornell law professor and co-author of a 20-volume immigration law treatise states that “Only 16 percent of the House’s Republicans represent districts in which Latinos account for 20 percent or more of the population. In the short term, to stay elected, many House Republicans shied away from immigration reform. It was a non-issue in the midterm elections. For their long-term national survival, however, Republicans will be better off passing immigration reform and vying for the hearts and minds of the voters such a bill will benefit. In the 2012 presidential election, 71 percent of Hispanics and 73 percent of Asian voters voted Democratic. The Republicans don’t want that to happen again.

“Republican leaders have already acknowledged that they need to enact bipartisan bills to stay in power. House Speaker John Boehner has repeatedly said that some sort of immigration bill should pass.

“With minorities making up an increasing percentage of voters, both parties know they need to fix our broken immigration system. Failure to do so before 2016 may hurt both political parties.”

According to the comments we have read hours after learning the results, the analysis of this Cornell professor seems to make sense, even if it goes against what the majority of "experts" assure: that the reform of the immigration law has no future. I think the time has really come to do, to act.

Do not forget that the waves come and go.

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