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Editorial


Gabriel Pilonieta-Blanco



¿Estamos listos para participar?

Un futuro pleno de acciones concretas, fue la sensación con la que muchos salimos de la primera cumbre hispana de Delaware. Después de muchas horas de conversación sobre tópicos que hemos tratado con mucha frecuencia, sin ver muchas ideas nuevas que permitan encaminar soluciones, compartimos la idea de varios de los asistentes: tenemos que atrevernos a soñar, porque el futuro es de los que sueñan.

Por supuesto, reunir en un documento único todas las ideas que se discutieron en esta cumbre, no es tarea fácil, a pesar de que se cuente con adelantos tecnológicos importantes. Va tomar su tiempo sin duda, pero es importante mantener el espíritu que más de 300 personas compartieron en ese largo día 13 de noviembre de 2014: podemos trabajar juntos.

Más allá de la crónica de los eventos del día, que hacemos en algunas páginas de nuestro periódico, la marca histórica es, de hecho, la discusión abierta de temas que revisten gran urgencia en este momento, como por ejemplo la educación bilingüe o la educación dual, no solo para los estudiantes hispanos sino para todos los jóvenes que asisten a la escuela regular, si se quiere hacer realidad la idea del actual gobernador de que todo niño que salga del sistema escolar de Delaware sea bilingüe en un futuro no muy lejano. Es necesario dar a conocer los servicios disponibles y alguna forma de identificación que al igual que en otros estados le permita a la los inmigrantes manejar a su trabajo o llevar a los niños a la escuela.

La inmensa mayoría de los asistentes pertenecen a alguna organización, o trabajan al servicio de la comunidad, pero es cierto que la ausencia de gente común y corriente fue notable y, se entiende, por dos cosas, la primera era un día entre semana y la gente tiene que trabajar, y la segunda, es que la convocatoria estaba dirigida, sobre todo, a aquellos cuyo trabajo no es otro que atender a la comunidad hispana. En todo caso estos profesionales y voluntarios han tomado el pulso a su comunidad y sus experiencias son muy valiosas a la hora de diseñar un camino de acción.

Notable también me parece el que funcionarios electos no hispanos estuvieron presentes, con la finalidad de conocer que está pasando en la comunidad de mayor crecimiento de nuestro estado, mientras que los hispanos que fueron elegidos no participaron en la convocatoria, debe ser que no tenían nada que aportar o no le concedieron importancia a esta reunión estatal.

El trabajo que tiene la comisión hispana de Delaware (todos sus miembros son voluntarios)  luego de este evento tan bien organizado y concurrido, es interesante, ya que se recogieron puntos de vista que enriquecen aún más la visión que se tiene de la comunidad hispana de Delaware, ahora solo nos queda el momento de la acción.

¿Estamos listos para participar?




Editorial

Are we ready to participate?

A future full of concrete actions was the feeling many of us had when leaving the first Hispanic summit in Delaware. After many hours of conversation on topics we've covered a lot, without seeing many new ideas to routing solutions, we share the view of many of the attendees: we must dare to dream, because the future belongs to those who dream.

Of course, collecting in one document all the ideas that were discussed at this summit is no easy task, although we can count on important technological advances. It will definitely take time, but it is important to keep the spirit that more than 300 people shared in that long day of November 13, 2014: We can work together.

Beyond chronicling the events of the day, which we do in some pages of our newspaper, the historical record is, in fact, the open discussion of topics of great urgency at this time, such as bilingual education or dual education, not only for Hispanic students but for all young people attending school regularly, if you want to make real the idea of the current governor where every child that leaves the school system in Delaware must be bilingual in the not too distant future. It is necessary to raise awareness of the services available and some form of identification that as in other states will allow immigrants to drive to work or take the kids to school.

The vast majority of the participants belong to an organization, or work servicing the community, but it is true that the absence of ordinary people was remarkable and it is understandable for two reasons, the first being it was a weekday and people have to work, and the second is that the call was directed especially to those whose job is simply to serve the Hispanic community. In any case these professionals and volunteers have taken the pulse of their community and their experiences are invaluable when designing a course of action.

I was also notable to me that non-Hispanic elected officials were present, in order to know what is happening in the fastest growing community of our state, while Hispanics who were elected were not involved in the event, it must have been that they had nothing to contribute or would not grant importance to the state meeting.

The work of the Hispanic Committee of Delaware (all its members are volunteers) after this very well organized and attended event, is interesting, because points of view that further enrich the vision we have of Delaware’s Hispanic community were collected, and now the only thing rest is the time for action.

Are we ready to participate?

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