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Editorial


Gabriel Pilonieta-Blanco



Feliz Navidad y Próspero Año para todos.

Cuando de compartir buenas noticias se trata no hay mejor momento que la llegada de la Navidad, época en la cual buscamos reunirnos con nuestras familias y poner de lado diferencias y problemas con el fin de compartir lo mejor que tenemos: el amor.

Con esta edición le decimos adiós al año 2014, el cual ha sido un año excelente y sin duda esperamos que el venidero sea aún mejor para todos ustedes que nos leen.

La buena noticia de este cierre de año es, nada más y nada menos, que la intención de Estados Unidos de abrir sus relaciones oficiales con Cuba y la implementación de una serie de medidas que permitirán el avance democrático en la isla, o eso esperamos al menos.

Ya han pasado más de 50 años de discordia que lo que han fomentado son odios en ambas partes y que no llevan a lugar alguno. Y el pueblo cubano que se ha visto a ser más que creativo para salir adelante durante todos estos años es el que realmente va salir ganando.

Por 45 minutos conversaron Raúl Castro y Barack Obama, puliendo los detalles de la entrega de presos de las dos nacionalidades que marcaron el inicio del proceso, según se ha mencionado, en lo que fuera la primera comunicación oficial desde la revolución, aunque cuesta creer que durante la crisis de los misiles el Presidente John F. Kennedy y Fidel Castro no hayan conversado ni una sola vez.

No se equivoca el dirigente cubano cuando dice que la decisión de Obama merece el respeto del pueblo cubano al tiempo que agradece al Papa Francisco que con gracia y mucho talento fue quien realmente hizo que esta puerta esté por abrirse en un futuro cercano.

De allí que suenen tan destempladas las reacciones de ciertos cubanos en Miami, que calificaron la acción como de traición al pueblo cubano que vive en los Estados Unidos, sus argumentos enclaustrados en 50 años de resentimientos y no en los pasos que hay que dar hacia el futuro.

El bloqueo es pernicioso, eso no lo discute nadie y ya es hora de levantarlo. Y también es hora de una apertura política en Cuba de un llamado a reales elecciones democráticas permitiendo la existencia de partidos y de aceptar las diferencias ideológicas que cada ciudadano pueda tener.

Si este camino que se abrió hoy se ensancha, será pues una muy buena noticia de fin de año para todos aquellos que quieren el bienestar del pueblo cubano.




Editorial

Merry Christmas and Happy New Year to all.

When it’s about sharing good news, there is no better time than the arrival of Christmas, a time in which we gather with our families and put aside differences and problems in order to share the best we have: love.

With this issue we say goodbye to 2014, which has been a great year and we certainly hope that the coming year is even better for all of you who read us.

The good news for this year’s closing is, nothing more and nothing less than the United States’ intention to re-open official relations with Cuba and the implementation of a series of measures to allow democratic progress on the island, or so we hope.

It's been over 50 years of discord which have fostered hatred on both sides and have led nowhere. And the Cuban people, who have been forced to be more creative to get ahead over the years, is who will actually gain the most.

Raul Castro and Barack Obama talked for 45 minutes, polishing the details of the rendition of detainees of the two nationalities which marked the beginning of the process, as has been mentioned, in what was the first official communication since the revolution. It is hard to believe that during the missile crisis President John F. Kennedy and Fidel Castro had not sat down and discussed even once.

The Cuban leader is not wrong when he says that Obama’s decision deserves the respect of the Cuban people while thanking Pope Francisco who with grace and great talent was the one who really made possible for this door to be opened in the near future.

Hence the reactions of certain Cubans in Miami sound so intemperate, who described the action as treason to the Cuban people living in the United States, with arguments cloistered in 50 years of resentment and not in the steps that must be taken into the future.

The embargo is harmful, nobody disputes that, and it is time to lift it. And it is also time for a political opening in Cuba, a time of a call for real democratic elections allowing the existence of political parties, and of accepting the ideological differences that every citizen has.

If this path that opened today widens, it will be very good news for the end of the year for those who want the welfare of the Cuban people.

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