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Editorial


Gabriel Pilonieta-Blanco



Desde el nacimiento de este periódico nos hemos rehusado a publicar la información de la página “Roja”

Desde el nacimiento de este periódico nos hemos rehusado a publicar la información de la página “Roja” plagada de hechos de sangre, crímenes y otras circunstancias que alimentan el interés morboso de los lectores. Lo mismo que las portadas con mujeres semidesnudas mostrando sus atributos, o titulares escandalosos que llaman la atención sin que el contenido enriquezca de alguna manera a quien hace uso de la información.

Esto es una posición si se quiere ética, pero no quiere decir que no debamos publicar aquella información que pueda ayudar a prevenir que los delitos tengan nuevamente lugar perjudicando a los más débiles de nuestra comunidad.

Recuerdo por ejemplo el caso del falso odontólogo que se dedicó por mucho tiempo a sacar muelas a todo incauto que se acercó a su departamento en el sur de Delaware. Un hombre muy habilidoso que pasó de limpiar la oficina de un profesional a ejercer un oficio que requiere de muchos años de estudio. Fueron tantos los que tuvieron infección que finalmente llamó la atención a los verdaderos profesionales quienes alertaron a las autoridades que finalmente dieron con el causante de tanto dolor.

No hace mucho tiempo otro sujeto que pasaba por “voluntario” en la enseñanza de inglés, sacó provecho de la necesidad de otros ofreciéndose a encontrarles trabajo a cambio de una comisión que cobraba aunque no cumplía la promesa, más bien al contrario, cuando preguntaban demasiado amenazaba a los incautos con llamar a la “migra” para que los deportaran. Muchos callaron pero algún valiente dio la voz de alerta y el hombre terminó con sus huesos en la cárcel.

Otro tanto sucede hoy en día con el caso de Rosa Fernández quien fue acusada de múltiples cargos de delitos graves por fraude en el área de atención médica, robo, falsificación de registros comerciales, y delito grave de conspiración, y se enfrenta a juicio a finales de este año; y de Karen Fueyo quien el 25 de marzo fue condenada por el juez E. Scott Bradley a tres años de prisión sin libertad condicional, y se le ordenó pagar indemnización completa al programa de Medicaid de Delaware, además de multas y costas judiciales, así como los costos de investigación de la Unidad de Control de Fraude de Medicaid del Departamento de Justicia.

No son los primeros hispanos acusados de este tipo de malos manejos de la información de Medicare, no serán los últimos, pero éstos han quedado expuestos y sometidos al castigo que impone la ley.

Es importante que sepamos que los casos de fraude nos pueden tocar cualquier día la puerta. Una llamada para cobrar una factura inexistente con la amenaza del corte de luz o un supuesto departamento técnico de Microsoft que te llama para tratar de robarte los datos más valiosos de tu identidad y exponerte a cualquier fraude que se les ocurra.

Ese tipo de crímenes sí los reportamos, y los seguiremos reportando porque son una educación fundamental para nuestros lectores.




Editorial

Since the beginning of this newspaper we have refused to publish tabloid news full of bloodshed

Since the beginning of this newspaper we have refused to publish tabloid news full of bloodshed, crime and other circumstances that feed the morbid interest of readers. Just as covers with half-naked women showing their attributes or scandalous headlines that attract attention without its content somehow enlightening those who make use of the information.

This is a rather ethic position, but it doesn’t mean that we should not publish information that may help prevent crimes take place again, hurting the weakest in our community

I remember for example the case of the fake dentist who for a long time devoted himself to pulling teeth to every unwary who came to his apartment in southern Delaware. He was a very clever man who went from cleaning the office of a professional to exercise a profession that requires many years of study. There were so many who got an infection that eventually it drew attention from the real professionals who alerted authorities who finally caught the source of so much pain.

Not long ago another individual that passed himself off as a "volunteer" English teacher took advantage of the need of others, offering to find them work in exchange for a commission, even if he did not fulfill the promise, quite the contrary, when the unwary asked too much, he threatened to call the "migra" (immigration services) for deportation. Many remained silent, but some brave raised the alarm and the man ended up in jail.

The same is true today with the case of Rosa Fernández who was indicted on multiple counts of felony health care fraud, theft, falsification of business records, and felony conspiracy, is facing trial later this year; and Karen Fueyo who on March 25th was sentenced by Judge E. Scott Bradley to three years of incarceration suspended for probation, and ordered to pay full restitution to the Delaware Medicaid Program, in addition to fines and court costs, as well as costs of investigation to the Department of Justice Medicaid Fraud Control Unit.

They are not the first Hispanics accused of such mismanagement of Medicare information, and they will not be the last, but these cases have been exposed and subjected to the punishment enforced by law.

It is important to know that fraud can knock on our door any day. A collection call for a nonexistent invoice with the threat of power outage, or an alleged technical support department at Microsoft who calls you to try to steal valuable data from your identity and expose you to any fraud that comes to mind.

We do report these types of crimes, and will continue to do so, because they are a vital education to our readers.

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