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Editorial


Gabriel Pilonieta Blanco



La Septima Cumbre de Las Americas

"El Congreso de Panamá sólo será una sombra" fueron las palabras que pronunció Simón Bolívar hace 179 años, ante el claro fracaso de su gran sueño de crear la Confederación de Estados de América, durante el Congreso Anfictiónico de Panamá en 1826.

En este Congreso no participaron, entre otros, Los Estados Unidos, primero porque la invitación a participar fue bloqueada por los estados del sur ante las posiciones en contra de la esclavitud que pregonaba Bolívar y cuando finalmente el gobierno envió dos representantes con instrucciones concretas de estimular los acuerdos de comercio sin comprometer a Estados Unidos en ningún evento militar contra España, estos no pudieron llegar porque Anderson murió de fiebre amarilla en su viaje desde Cartagena y el segundo, Sergeant llegó a la ciudad de Panamá en el mes de agosto, cuando el Congreso estaba terminado y los embajadores ya habían partido. En resumen, Estados Unidos no estuvo.

El 10 y 11 de abril, los estados del continente americano se reunirán nuevamente en la Séptima Cumbre de Las Américas, una reunión plena de expectativas, de seguras confrontaciones y también de sorpresas.

Se espera, por una parte, poder celebrar la normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba por y por la otra, se pondrá a prueba la influencia que el gobierno de Venezuela ha venido ejerciendo sobre una buena parte de los países del caribe y Suramérica. Casi dos docenas de ex mandatarios de la región hicieron pública una petición para que se liberen los presos políticos y se respeten los derechos humanos en Venezuela a lo que el gobierno de ese país respondió obligando a cientos de miles de funcionarios y estudiantes venezolanos a firmar cartas pidiéndole a Obama que no intervenga en Venezuela. Firmas que usará seguramente en la Cumbre.

Nadie cree que esas firmas recogidas a la fuerza valgan algo, pero nunca se sabe, podría haber una sorpresa.

La cumbre ha sido convocada para “reflexionar sobre las oportunidades en materia de inversión y negocios en los países del continente, y que en medio de la diversidad, se encuentren espacios en común para alcanzar la anhelada prosperidad de manera equitativa”. Aunque las estrellas parecen ser Cuba, Estados Unidos y Venezuela, el resto de países que asisten a la cumbre tienen sus propias expectativas, y hasta rescate de tesoros submarinos por recuperar serán puestos sobre la mesa al tiempo que se discutirá la importante agenda educativa.

 

Es bueno tener esperanza de que de una reunión de esta magnitud surja algo bueno para los pueblos del continente, que Dios ilumine a los participantes.




Editorial

The Seventh Summit of the Americas

"The Congress of Panama will only be a shadow" were the words of Simón Bolívar 179 years ago, facing the certain failure of his dream of creating the Confederate States of America during the Amphictyonic Congress of Panama in 1826.

The United States, among others, did not participate in this congress, first since the invitation to participate was blocked by the southern states because of Bolívar’s anti-slavery stance, and when finally the government sent two representatives with specific instructions to stimulate trade agreements without committing the United States in any military event against Spain, they could not get there because the first one, Anderson, died of yellow fever in his journey from Cartagena, and the second, Sergeant, arrived to Panama City in August, when the Congress had finished and the ambassadors had already left. In short, the US was not present.

On April 10th and 11th, the States of the American continent will meet again at the Seventh Summit of the Americas, a meeting full of expectations, with definitely confrontations and surprises.

It is expected, on the one hand, that the normalization of relations between the US and Cuba will be celebrated, and on the other, that the influence the government of Venezuela has been exercising over a good part of the countries of the Caribbean and South America will be tested.  Nearly two dozen former leaders of the region issued a request for the release of political prisoners and for human rights to be respected in Venezuela, to which the government of that country responded forcing hundreds of thousands of officials and Venezuelan students to sign letters asking Obama not to intervene in Venezuela. These signed petitions will surely be presented at the Summit.

Nobody believes that these forced signatures are worth something, but you never know, there could be a surprise.

This summit has been convened to "reflect on opportunities for investment and business in the countries of the continent, and in the midst of diversity, find common spaces to reach the desired prosperity with equity." Although the starts seem to be Cuba, the United States and Venezuela, the other countries attending the summit have their own expectations, and even submarine rescue operations to recover treasures will be put on the table while important topics as the education agenda is also discussed.

 

It is nice to hope that a meeting of this magnitude produces something good for the people of the continent; may God enlighten the participants.

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