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Editorial


Gabriel Pilonieta-Blanco



Falta poco más de un año para las próximas elecciones presidenciales en los Estados Unidos

Falta poco más de un año para las próximas elecciones presidenciales en los Estados Unidos, pero ya se conocen varias precandidaturas tanto en el partido republicano como en el demócrata.

A pesar de que en el 2012 Obama logró ganar el 71% del voto latino, ya dos senadores hispanos republicanos han anunciado sus intenciones de ser candidatos para presidentes en el 2016, Marco Rubio, senador por Florida y Ted Cruz, senador por Texas.

A su favor Rubio tiene su juventud, sus humildes orígenes, “hijo de un bartender y una camarera”, y su historia con el Grupo de los Ocho (Gang of Eight) para promover una reforma migratoria. Él cuenta que vio a su mamá, Oria, desempeñar diferentes empleos como cajera, camarera en hoteles, y empacadora en un almacén, y a su papá, Mario, trabajar como un bartender, y recuerda del sonido que sus llaves hacían al entrar por la puerta de su casa cuando regresaba de otra noche larga trabajando. Ese mismo recuerdo le hace pensar que él puede ser presidente de este país y lograr el sueño americano, según le escuché decir en la radio hace algunos días.

Por otra parte su posición con respecto a Venezuela, Cuba y Nicaragua le ha granjeado simpatías entre los originarios de esos países. En su contra cuenta una complicada historia inmobiliaria y su padrinazgo por parte de Jeb Bush, quien es también precandidato republicano para el 2016.

Los republicanos también cuentan con Ted Cruz, quien encabeza la lista de nueve candidatos de ese partido con un 20 por ciento de intención del voto, según las encuestas llevadas a cabo por el Public Policy Polling (PPP). Cruz supo montarse en la ola del Tea Party y ocupar el asiento en el senado que dejó Kay Bailey Hutchison. Después de su victoria, la revista Politico aseguró que "Ted Cruz vino a Washington hace dos años y medio con la promesa de ser el anti-senador. Pero ha sido más bien el senador ausente”. La ventaja que tiene sobre Rubio es que su ascendencia mexicana lo aproxima a un mayor número de votantes hispanos, ya que tan solo 2 millones son de origen cubano contra 9 millones que son de origen mexicano.

Pero en todo caso los republicanos, hispanos o no, lo tienen difícil con los hispanos ya que durante toda la administración de Obama le han cerrado el paso a todas las propuestas de reforma migratoria que han llegado al congreso. Claro que el acercamiento con Cuba del actual gobierno no ha sido del agrado de los cubano-americanos de Florida, y ellos cuentan con experiencia y recursos para promover un candidato u otro.

Dentro del partido demócrata el antiguo Alcalde de San Antonio, Texas, y actual Secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano Julián Castro es considerado una estrella en ascenso y es cortejado por los líderes hispanos para que presente su nombre a los electores, aunque hace poco respaldó la candidatura presidencial de la ex secretaria de Estado Hillary Clinton, sobre quien aseguró que haría un "gran trabajo" si es elegida presidenta del país. Muchos creen que Castro podría ser el compañero de fórmula de Clinton y podría tener en esta posición mucho mejor chance que cualquiera de los candidatos hispanos en el partido contrario. Castro solo tiene 39 años y piensa que

"Lo bueno de ser relativamente joven es que no creo que uno sienta muchas de esas cargas todavía", dijo Castro en una entrevista con RealClearPolitics. "He sido capaz de continuar en el servicio público hasta el momento sólo concentrándome en lo que quiero hacer".

 

Como es bien sabido, el voto hispano fue un factor decisivo en las elecciones del 2012. Ahora mismo ambos partidos están cortejando a los hispano- hablantes. Pero desde mi punto de vista, ambos con las manos vacías, pero sí muchas, muchas promesas.




Editorial

We are a little over a year away from the upcoming presidential elections in the United States

We are a little over a year away from the upcoming presidential elections in the United States, but several pre-candidates are already known in both the GOP and Democrat parties.

Although in 2012 Obama managed to win 71% of the Latino vote, two Hispanic Republican senators have announced their intention to be a candidate for president in 2016, Marco Rubio, a senator from Florida, and Ted Cruz, a senator from Texas.

In its favor, Rubio has his youth, his humble origins, “son of a bartender and a waitress”, and his history with the Gang of Eight to promote immigration reform. He remembers seeing his mother, Oria, perform different jobs as a cashier, waitress in hotels, and a packer in a warehouse, and his father, Mario, working as a bartender, and he remembers the sound that his keys made as he entered his house returning home from another long working night. That same memory makes him think he can be president of this country and achieve the American Dream, as I heard him say on the radio a few days ago.

Additionally its position with respect to Venezuela, Nicaragua and Cuba has earned him sympathy among the natives of those countries. Against him is a complicated real estate history and Jeb Bush’s sponsorship, who is also a Republican candidate for 2016.

Republicans also have Ted Cruz, who heads the nine-candidate list of that party, with 20 percent of voting intention, according to surveys conducted by Public Policy Polling (PPP). Cruz knew to ride the wave of the Tea Party and then he took the Senate seat left by Kay Bailey Hutchison. After his victory, Politico magazine said “Ted Cruz came to Washington two-and-a-half years ago pledging to be the anti-senator. But he’s been more like the no-show senator.” The advantage he has over Rubio is that his Mexican ancestry brings him closer to a greater number of Hispanic voters, as only 2 million are of Cuban origin while 9 million are of Mexican origin.

But in any case the Republicans, Hispanics or not, don’t have it easy with the Hispanics mainly because throughout the Obama administration they have closed all proposals over immigration reform reaching Congress. Of course rapprochement with Cuba's current government has not been welcomed by Cuban Americans in Florida, and they have experience and resources to promote one candidate or another.

Within the Democratic Party, former mayor of San Antonio, Texas, and current Secretary of Housing and Urban Development Julian Castro is considered a rising star. He is courted by Hispanic leaders to submit his name to the voters, although recently he endorsed the presidential candidacy of former Secretary of State Hillary Clinton, saying she would make a "great job" if elected president of the country. Many believe that Castro could be the running mate of Clinton and could have, in this position, a much better chance than any Hispanic candidates in the opposite party. Castro is only 39 years-old and thinks "The good part about being relatively young is that I don’t believe you feel as many of those burdens yet," said Castro in an interview with RealClearPolitics. "I’ve been able to go on in public service so far just concentrating on what I want to get done."

 

As is well known, the Hispanic vote was a decisive factor in the 2012 elections. Just now both parties are courting the Spanish-speakers. But from my point of view, both of them with empty hands, but many, many promises.

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