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Editorial


Gabriel Pilonieta-Blanco



Cambiamos porque cambiamos, ya lo decía el filósofo griego Heráclito: lo único que no cambia es el cambio.

Últimamente hemos venido viendo cambios notables en nuestra sociedad, desde la decisión de la Corte Suprema de Justicia sobre los derechos de las parejas del mismo sexo a contraer matrimonio, al retiro de la bandera confederada de los edificios públicos y cementerios federales.

Los negocios están dando un giro, para algunos, inesperado ya que donde antes no había mucho dinero que ganar, ahora hay un multimillonario mercado esperando por emprendedores que ya están dando los pasos para consolidarse. Pongamos por caso el negocio de la mariguana, tanto medicinal como de entretenimiento, que ya se proyecta como una industria de 3.3 billones de dólares, nada despreciable me parece y que en Delaware está aún comenzando.

Todos estarán de acuerdo conmigo en cómo las grandes corporaciones van girando de acuerdo a los cambios del mercado. Ahora es mucho más frecuente ver publicidades en español, e incluso contar con representantes que hablen nuestro idioma, que hace, digamos, 10 años.

Sobre el consumo del cigarrillo vemos también un cambio, tanto en los hábitos sociales de consumo como en la mentalidad comercial de  empresas como CVS, quien tomó la decisión de no vender productos de tabaco en sus sucursales, a pesar de que implicaba un ingreso de 2 billones al año para incentivar su inversión en el negocio de las clínicas de salud.

Creo que también coincidirán conmigo en el hecho de que supermercados dedicados integralmente a ofrecer productos orgánicos no tenían mucho futuro años atrás, y ahora, no solo han crecido, sino que han mejorado su oferta al consumidor, lo que ha significado incluso mejores precios, sirviendo como red de distribución a los granjeros de los alrededores.

Otro caso de esta cambiante filosofía de negocios, es el de Panera (una empresa que maneja un negocio de 4.5 billones de dólares) cuya directiva tomó la decisión de eliminar de su oferta 150 aditivos que podrían afectar la salud, los productos modificados genéticamente  e incluso  se propone eliminar las sodas que estén fabricadas en base a sirope de maíz rico en fructosa, al que se le atribuye una gran responsabilidad en la obesidad del ciudadano americano.

 

Hay entonces un cambio empresarial en nuevas direcciones. La pregunta es si también estamos cambiando en el sentido global de la responsabilidad que tenemos con nuestras vidas. Me refiero, por ejemplo, a la política de venta de armas en las que se han visto grandes fallas en el chequeo de antecedentes, que han desencadenado tragedias como la reciente matanza en Carolina del Norte. La polémica y la herida están abiertas desde hace más de 150 años y al parecer ya es hora de ir cambiando y asumir de una vez por todas que el mundo en el que se estableció el libre porte de armas ha cambiado, y por esto y mucho más, también debemos cambiar.




Editorial

We change because we change, said the Greek philosopher Heraclitus: the only thing that is constant is change.

Lately we've been seeing remarkable changes in our society, from the decision of the Supreme Court of Justice on the right of same-sex couples to marry, to the removal of the Confederate flag from public buildings and federal cemeteries.

Businesses are taking unexpected turns, since where there was not much money to be made before, there is now a multibillion-dollar market waiting for entrepreneurs who are already taking steps to consolidate. We are talking for instance of the marijuana business, both for medical and recreational purposes, which already is projected as an industry of 3.3 billion dollars, worth a second look I believe , and in Delaware it is just starting.

We can all agree on how large corporations are adapting to market changes. Now it's much more common to see advertisements in Spanish, and even have representatives who speak our language, which was not the case, let’s say, 10 years ago.

We can also see a change regarding cigarette consumption in both the social habits and in the business-minded strategies of companies like CVS, who took the decision not to sell tobacco products in its branches, even though it represented a 2 billion income a year, which could have been used towards its investment in the business of health clinics.

I think you would agree with me that supermarkets fully dedicated to offering organic products did not have much of a future years ago, and now, they have not only grown, but they have improved their product supply for the consumer, which has meant even better prices, serving as a distribution network for nearby farmers.

Another example of this changing business philosophy is Panera (a company that manages a 4.5 billion business) whose board decided to eliminate from its recipes 150 additives that could affect our health, as well as products that are genetically modified, and is even going to eliminate sodas based on corn syrup rich in fructose, believed to be partly responsible for the obesity of the American citizen.

 

There is a corporate change in new directions. The question is whether we are also changing in the global sense of responsibility we have with our lives. I mean, for instance, in the policy regulating arms sales, which have seen major flaws regarding background checks that have triggered tragedies like the recent massacre in North Carolina. The controversy and the wound have been open for more than 150 years, and apparently it's time to change and assume once and for all that the world in which the free bearing of arms was established has changed, and for this and much more, we must also change.

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