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Víctor Espinoza Logra la Triple Corona Para Todos los Hispanos


Tamara Romero de Stock




El triunfo de Víctor Espinoza representa el esfuerzo y  sacrificio de los miles de hispanos que participan en la millonaria industria hípica de este país.

En menos de 24 horas después de la victoria más grande del año en la hípica mundial y escoltado por patrullas y helicópteros, arribó el pasado domingo en la tarde a su establo en Churchill Downs, Kentucky el ejemplar purasangre de carreras American Paroah.  El mundo deportivo ha dedicado por una semana todas sus noticias y comentarios a American Pharoah y a su jinete, el mexicano, Victor Espinoza.  Merecidamente este dúo ha cautivado toda la atención de los medios de comunicación al lograr lo que por 37 años pareció un imposible: ganar la triple corona de la hípica, la corona deportiva más difícil de conquistar.

Muchos aún recordamos al inmortal Secretariat galopando la pista de Belmont Park en Nueva York en 1973; y qué decir de la rivalidad de Affirmed y Alydar en la triple corona de 1978. Pero para las nuevas generaciones lo sucedido hace 37 años no formaba parte de su recolección histórica y se hacía necesario terminar con la sequia deportiva que oscureció la hípica en el primer sábado de junio por más de tres décadas.

El significado que tiene la conquista de la triple corona de la hípica para todos los hispanos es invaluable. Que haya sido un jinete latino el conductor del caballo triple coronado no fue un golpe de suerte,  es una vez más la muestra de la significativa contribución de la cultura hispana en todos los renglones de la vida norteamericana.  Al igual que Víctor Espinoza, en los inicios de la mayoría de quienes  venimos a este país en busca de un mejor futuro, tuvo que cumplir con los requeridos sacrificios. Espinoza se inició en el sillín en México de donde paso a montar en el circuito del norte de California , y para 1994 era el líder de las estadísticas. Ha ganado el Derby de Kentucky, la carrea de caballos más famosa del mundo, en tres ocasiones: en el 2002 con War Emblem, el año pasado con California Chrome y el pasado 2 de mayo con American Pharoah.  Impresionantemente, en las dos primeras ocasiones en que ganó el Derby de Kentucky también estuvo a un paso de conquistar la triple corona.

Víctor Espinoza no sólo tiene talento sobre el sillín, también tiene un gran corazón. El mexicano oriundo de Hidalgo que se convirtió en el duodécimo jinete en conquistar la triple corona del hipismo estadounidense, donó la totalidad de sus ingresos del premio del Belmont Stakes a la Ciudad de la Esperanza (City of Hope National Medical Center), un centro de investigación y tratamiento del cáncer con sede en Duarte, California. La donación ha sido estimada en 80 mil dólares.

El arte de conducir caballos de carreras se ha convertido en una productiva carrera profesional para los latinos. Actualmente en los Estados Unidos, del primer al séptimo lugar en la estadística de jinetes por sumas ganadas, están ocupados estrictamente por jinetes latinoamericanos, encabezados por el venezolano Javier Castellano.  Y si esto no es suficiente, el talento de los jinetes hispano es actualmente el dueño de 16 de los 20 primeros sitios en la tabla de sumas ganadas en el país. Es decir, que haya sido un hispano el conquistador de la triple corona de la hípica no es casualidad.  Es el resultado de una trayectoria conjunta de personas que vieron en las carreras de caballos una forma apasionante de ganarse la vida y  de adquirir éxito y fama.

Los países latinoamericanos tienen una histórica y fuerte relación con la cultura equina que va hasta los días del descubrimiento del continente y continúa tan fuerte hoy como en sus inicios con la participación hispana en el conocido “deporte de los reyes”, las carreras de caballos.

El triunfo de Víctor Espinoza representa el esfuerzo y  sacrificio de los miles de hispanos que participan en la millonaria industria hípica de este país. Desde el mozo de corral que se levanta, todos los días del año, antes de que salga el sol para mantener alimentados, saludables y aseados a los ejemplares de carreras, hasta el jinete ganador que vemos en entrevistas en las cadenas de televisión nacional, el éxito no llega sin el desmedido esfuerzo que hacen los trabajadores hispanos en esta industria.  Queda claro que la triple corona de la que tanto se ha hablado en la última semana también coronó la valiosa participación hispana en el deporte de las carreras de caballos. ¡Es un triunfo con sabor hispano!




Mexican Jockey Victor Espinoza Wins the Triple Crown for Hispanics

Victor Espinoza´s accomplishment represents the effort and sacrifice of the thousand of Hispanics in the millionaire industry of thoroughbred racing in this country.

Less than 24 hours after this year’s biggest victory in horse racing, and escorted by patrols and helicopters, American Pharoah arrived Sunday afternoon to his barn in Churchill Downs, Kentucky.  Sports media around the world has dedicated a week’s long news and commentaries to American Pharoah and his Mexican jockey Victor Espinoza.  This duo deservedly got all media attention for winning the Triple Crown of American horse racing, the hardest title to accomplish in professional sport, after a 37 years drought.

Many may remember the immortal Secretariat galloping down the stretch at Belmont Park in New York in 1973; and not to forget the rivalry between Affirmed and Alydar throughout 1978’s Triple Crown races. But for younger generations what happened 37 years ago is not part of their historical recollection and there was a need to end the drought and wait that somewhat overshadowed horse racing on the first Saturday in June for over three decades.

Conquering the Triple Crown has an invaluable meaning to all Hispanics in this country. It is not a matter of simple luck that a Hispanic jockey was onboard the triple crowned, instead is, once again, a significant sample of the contribution of the Hispanic culture to every area of the American lifestyle.  Just as it happened to Victor Espinoza, at the beginning for those who come to this country looking for a brighter future, he had to pay the required dues.  Espinoza began his riding career in Mexico moving to northern California where he was at the top of the standings in 1994.  He has won de Kentucky Derby, the most famous race in the world, in three occasions: in 2002 with War Emblem, last year with California Chrome and more recently, the last May 2 with American Pharoah.  Impressively enough, the first two times wining the Derby he was also one step away from winning the Triple Crown.

Víctor Espinoza is not only a talented jockey, he also has a noble heart. The native of Hidalgo, Mexico who became the twelfth jockey to win the Triple Crown of American horse racing donated the total amount of his share of the Belmont Stakes purse to the City of Hope National Medical Center for the research and treatment of cancer with headquarters in Duarte, California. The donation has been estimated in $80,000.

The art of riding thoroughbreds has become a productive professional career for hundreds of Hispanics. Currently, the first to the seventh place, in the current national money earning standings are occupied by Hispanic jockeys with the Venezuelan Javier Castellano on first place. If this is not enough, the talent of the Hispanic jockeys takes 16 out of the top 20 places in the national money earning standings. This means that the fact that a Hispanic jockey conquered the American horse racing Triple Crown is not coincidence.  This is the result of the effort of many people who saw in horse racing a thrilling way to make a living while becoming successful and famous.

Latina American countries hold a strong and historic relation with the equine culture traced back to the discovery of the continent that continues as strong today as it was at the beginning with a remarkable participation of Hispanics in the “sport of kings”, horse racing.

Victor Espinoza´s accomplishment represents the effort and sacrifice of the thousand of Hispanics in the millionaire industry of thoroughbred racing in this country. From the groom who wakes up every day before the sun comes up to feed and keep the horse clean and healthy to the winning jockey who appears on national television, the success does not come without the immeasurable work of the Hispanic workers. It is clear that the Triple Crown mentioned on every newspaper in the last week also crowned the valuable Hispanic participation in horse racing. It is a win with Hispanic flavor!

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