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"Y continúa..."


Keyla Rivero-Rodriguez



Tiendo a mantener una actitud positiva y edificante al escribir mis columnas

Tiendo a mantener una actitud positiva y edificante al escribir mis columnas, pero últimamente nuestro mundo ha estado tan empapado de odio y violencia que se hace inevitable ignorar lo que está pasando. Luego está la madre naturaleza, siempre recordándonos que ella es quien está a cargo además de ser constantemente cambiante. En estas últimas semanas, muchos han sido víctimas de tornados, incendios, sequías e inundaciones, pero la noticia de que me sacudió hasta la médula, fue el acto sin sentido de asalto por parte de militantes de al-Shabab en una universidad del noreste de Kenia. El jueves pasado, cinco atacantes fuertemente armados mataron a 147 personas. La mayoría de las víctimas eran estudiantes de la Universidad de Garissa, incluyendo dos de sus guardias de seguridad. Se ha informado que éste ha sido el ataque más mortífero hasta la fecha realizado por el grupo al-Shabab. Los atacantes dispararon indiscriminadamente contra los estudiantes y algunos testigos dijeron que los militantes estaban atacando cristianos. Sin embargo, más de 500 estudiantes escaparon ilesos, pero hubo 79 que resultaron heridos. Según un informe de Reuters, Eric Wekesa, un estudiante de la Universidad de Garissa, dijo que "Lo que pude escuchar de ellos fue 'Vinimos a matar o finalmente morir'. Eso fue lo que dijeron". Él se había encerrado en su cuarto, finalmente fue capaz de huir. Al parecer, cuatro de los pistoleros fueron finalmente acorralados en un dormitorio universitario donde murieron tras detonar sus chalecos explosivos. Se informó que 142 de los 147 muertos eran estudiantes de la Universidad de Garissa y el restante eran las fuerzas de seguridad y guardias de seguridad del campus. Como madre de un estudiante universitario, mi corazón siente mucho pesar por las familias de todas las víctimas que perdieron la vida. Eran hombres y mujeres que tenían sus esperanzas y sueños puestos en una vida educada y en un futuro mejor. Estos estudiantes eran hijos e hijas, hermanos y hermanas, amigos y amantes de esas personas que dejaron atrás. Muchos seres queridos quedaron con el corazón roto y tienen la tarea más difícil de todas, que es la de recoger los pedazos y tratar de darle sentido a la carnicería que dejó este grupo de terroristas. Este acto sin sentido tuvo lugar en el momento del año en que los cristianos celebran la muerte y resurrección de Cristo, que es un momento muy importante y sagrado de introspección y regocijo. Una cosa es segura, al igual que los militantes de al-Shabab son fuertes en sus creencias y tienen una fuerte justificación para la realización de sus acciones, también sus víctimas. Tengo que creer que la fe de estas víctimas ayudará a sus familias a sobreponerse a este tiempo horrible y atroz. Sólo puedo pensar  en por qué no podemos respetar nuestras diferencias y creencias. La pacifista y soñadora que hay en mí siente que todos deberíamos amar libremente y no tener miedo, sino más bien regocijarnos en nuestra creencia religiosa, no importa cuál sea, con tal de no dañar a nadie. Kenia, mis pensamientos están con ustedes.




“And it Continues…”

I tend to stay positive and uplifting when writing my columns

I tend to stay positive and uplifting when writing my columns, but lately, our world has been consumed with so much hate and violence that it makes it unavoidable to ignore what is going on. Then there is Mother Nature, always making us know that she is always in charge and ever changing. These past weeks, many have fell victims of tornadoes, fires, droughts and floods, but the one news that shook me to the core, was the senseless act of assault by al-Shabab militants on a university in North-Eastern Kenya. Last Thursday, five heavily armed attackers killed 147 people. Most of the victims were students from Garissa University which also included two of its security guards. It has been reported that this is the deadliest attack to date made by al-Shabab group.  The attackers were firing indiscriminately at students and some witnesses said that the militants were targeting Christians. However, over 500 students were able to escape unharmed, but there were 79 that were injured. According to a report from Reuters, Eric Wekesa, a student at the University of Garissa, said “What I managed to hear from them is ‘We came to kill or finally be killed.’ That’s what they said.” He had locked himself in his room, eventually he was able to flee to safety. Apparently four of the gunmen were eventually surrounded in a dormitory were they died after detonating their suicide vests. It was reported that 142 out of the147 fatalities were students from the Garissa University and the remaining were security forces and campus security guards. As the mother of a college student, my heart weighs heavy for the families of all the victims that lost their lives. These were young men and women that carried their hopes and dreams for a better educated life and future. These students were sons and daughters, brothers and sisters, friends and lovers to those people left behind. Many loved ones are heartbroken and having the hardest task of all, which is how to pick up the pieces and try to make sense of the carnage left behind by a group of terrorists. This senseless act came at the time of the year when Christians celebrate the death and resurrection of Christ, which is a very important and sacred time of introspection and rejoice. One thing is for sure, just as the al-Shabab militants are strong in their beliefs and have strong justification for carrying on their actions, so do their victims. I have to believe that these victims’ faith will carry their families through this unspeakable and horrid time. I can only ponder as to why can’t we respect our differences and beliefs? This is the pacifist and the dreamer in me that feels that we all should love freely and we all should not fear, but rejoice in our religious beliefs, no matter what they may be, just as long you don’t harm none. Kenya, my thoughts are with you.

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